lunes, 2 de noviembre de 2015

La naturaleza del escorpión
Por Sergio Sinay

Desde el oficialismo se ha puesto en juego una táctica miserable: la mentira terrorista




Este dibujo pertenece a El Roto, estraordinario artista español 
    
  “Es mi naturaleza, no puedo cambiar”, dijo el escorpión después inocular traicioneramente su veneno mortal a la rana que lo transportaba a través del río. Había prometido no hacerlo y la rana le creyó, porque si ella moría en medio del río, el escorpión se ahogaría también. Pero la naturaleza del escorpión pudo más que la promesa. La campaña terrorista desatada a través de mails, redes sociales, afiches y otras vías desde las madrigueras del candidato oficialista para asustar a los ciudadanos y obtener votos a cualquier precio, recuerda que, como dijo el escorpión, la naturaleza de cada quien no se puede cambiar.
     Doce años de mentir, tergiversar la realidad, esconder cifras, esconder pobres, falsificar la historia, saltearse las leyes, manipular la justicia, no cambian en tres semanas. Lo que hay no es “continuidad con cambio”, como balbucea el candidato, sino continuidad rabiosa y, en su caso, obsecuente. En su hora más aciaga, tiene de su lado (como cerebro gris de esta campaña de intimidación miserable e inmoral) al publicista brasileño Joao  Santana, un trasnochado y tardío discípulo de Joseph Goebbels, aquel siniestro funcionario nazi que inmortalizó la consigna “Miente, miente, que algo quedará”. La primera mentira, en este caso, es negar que hayan apelado a Santana.
     “La verdad es tan enemiga del poder como de quienes lo ejercen”, decía en el siglo XVIII Nicolás de Condorcet, una de las mentes más brillantes y visionarias dela Ilustración. La verdad pone al desnudo las miserias de quienes ejercen el poder (o aspiran a ejercerlo) y temen que se esparza porque no hay otro modo de llegar a la verdad que no sea por el camino del pensamiento crítico, de la reflexión, del ejercicio de la conciencia. Quien pone en juego estos atributos, se convierte en enemigo mortal de los manipuladores, los corruptos, los venales, los inescrupulosos, los genuflexos, porque no puede ser manipulado ni comprado. Y es con estos mismos atributos con los que se puede desarticular la campaña ya no sucia, sino roñosa, que se ha lanzado desde las filas de un oficialismo que, desde su vértice hasta su base, pone en estos días manifiesto lo que nunca pudo ocultar: su naturaleza, su perversión.
    Si cuando se está en campaña y se aspira al poder se usa la mentira y el terror, ¿qué no se usará luego desde el gobierno? No es una pregunta ociosa. Estas son horas de vigilia, horas de seguir pensando, de usar, ante el veneno del escorpión, el antídoto de la conciencia, del razonamiento, del coraje cívico. Si hay un futuro está adelante, no atrás.

1 comentario:

  1. Por tres semanas más procurarán infectar a débiles mentes ignorantes con el veneno de esta sucia campaña promovida desde el gobierno....

    ResponderEliminar