martes, 5 de enero de 2016

Sergio Sinay y la novela negra
como escenario existencial

Alejandro C. Tarruella

Prólogo de la novela "Morir en Offside")


Los personajes de la novela negra parecen muchas veces,
extraidos de una historia reciente, cercana, inevitable, que
arrancamos de la misma e impiadosa realidad. Es habitual
luego, situar al genero como esencialmente anticapitalista y
en la actualidad, caido el muro de Berlin y la trama de pensamiento
que como una madeja invisible lo envolvia, se podria
decir que es anticapitalista en la tragedia de estar encerrados
en su lenguaje, sus trampas que incluyen el imposible de no
poder salir de sus garras.
Felipe Rafaelli, el detective argentino hundido en Broadway,
parece moverse en esa perspectiva. Busca en cada caso
una respuesta cuya pregunta nunca acaba de formularse, y
dibuja un rompecabezas que jamas cerrara definitivamente
porque las piezas no encajan sino de modo precario y abierto,
y asi a una incognita la continua un suceso. Tal vez por esto,
abre en cada busqueda la propia, la inevitable y entonces, en
Morir en offside, se introduce en el mundo del futbol porque
hace a su universo de intimidad, del cual jamas se puede
huir. No en la dinamica de lo impensado, como lo definia
Dante Panzeri, sino en la superficie oscura de los negocios
que reflejan a una repetida vuelta de tuerca que revela los rincones
sin fe de las corporaciones.
Tango, amistad, traición
De pronto, el tango y la amistad entre los hombres, aparecen
como el ultimo recurso al que se puede apelar, y juega en
la noche de las revelaciones, se mete a hurgar en la logica de
urdimbres siniestras de donde regresara hasta reencontrarse
con los fantasmas de la dictadura que asolo al pais, determinante
en su destino. Pero ya no es la dictadura solamente,
es con gravedad, incluso, parte de uno mismo a la hora de
revolverse en las miserias, los desencuentros y los pequenos
espacios donde es posible descansar de la tragedia de una
generacion. Un poco de amor revela que existe la pausa, la
misma del y de pronto elude la rutina endemoniada de los
negocios turbios y sus conjeturas. En esos desencuentros, hallara
que la traicion es un punto del camino que tal vez faltaba
trajinar como una pulsion de locura que lo devuelve a Buenos
Aires y lo acerca a la muerte.
Es cierta la globalizacion, el sentido de agonia que recrea
los escenarios de los ajustes latinoamericanos de estas decadas,
alli Rafaelli no discrepa con Archer o incluso Pepe Carvalho
cuando, a veces sin percibirlo, se demuelen en la impronta de
un sistema que no cree en lagrimas. Es mas, puede como ellos,
descubrir que no hay inocencia que escape a una bala o pueda
discurrir con un fragmento de plomo en una calle perdida de
un barrio sin nombre. Las semejanzas son apenas una muestra
de la complicidad de los pasos comunes de los hombres
sobre el planeta. Y si el futbol ahora traiciona y no teje en
las fintas de un centrojas, queda el tango, que hiere pero no
entrega. Es imposible desterrar el tango de la trama que urde
Sinay de Broadway a Buenos Aires, sin dejar de pasar por un
estadio de futbol, al que redescubre en un genero al que el
deporte rehuia aunque era es parte de su geografia lastimera.
El escritor hace su juego en la historia, deja senas como
quien abandona una huella para sentir la adrenalina de la
propia existencia a sus espaldas. No es un dato central pero
recorre como un fantasma de ausencia la trama y del mismo
modo, el lector puede sentir latidos comunes. Como Didier
Daeninckx, el escritor belga que desnudo en una trama insolente,
los asesinatos de argelinos en Paris del 17 de octubre
de 1961 en Asesinatos archivados, que dio lugar al celebre
manifiesto de Jean Paul Sartre que llevo a la carcel a decenas
de intelectuales y artistas, el escritor parece revelar un mundo
que le repele. En todo caso, como si en realidad Sinay, de
paso, realizara una autopsia de la sociedad en la que navega, lo
suyo remite tambien a la sorpresa de Gilles Deleuze, cuando
en 1967 ensayaba decir, no sin cierto grado de certeza, que
La novela negra francesa es la combinacion de los negocios,
la politica y el crimen. En este caso, Sinay pudo bien haber
tomado un cafe en Buenos Aires con el filosofo, para luego no
desatender sus consejos. De manera que al tramar su novela,
hurgara en imagenes y gestos de olvido de una historia que
lo hiere y le devuelve escenas de las que pretende despojarse.
Luego, como Leo Malet y su Leo Burma en la novela negra
francesa, haya creado un personaje de detective privado, como
lo haria luego Paco Ignacio Taibo al dar a luz a Hector Belascoaran,
con gestos nacionales al sur de la historia: Felipe
Rafaelli.
El arte y su sombra
Sinay es responsable de estas sombras. Si el lector se entromete
puede alcanzar la dimension de un observador critico,
cuestionador que a su vez, presiente que al llegar al final
de Morir en offside, encuentre un instante de sosiego, una
mueca de sexo estridente sobre la que descanse ese beneficio
no explicito del arte cuando comprende una suma integral,
una dramaturgia irreverente de las acciones humanas. De eso
se trata, y tal vez asi, haya descubierto el escritor, sin proponerselo,
que el genero tiene otros ambitos y por supuesto,
otros ruidos, para compartir con su lector.

3 comentarios:

  1. Hola, hace unos treinta años lei una novela tuya, no recuerdo el nombre pero recuerdo el impacto que me produjo. Soy lectora de novela negra desde entonces y queria pedirte una lista de los titulos de tus libros o una referencia para buscarlos. Mil gracias por tus textos y por la continuidad de los mismos!

    ResponderEliminar
  2. ahhhh si ahora encontré que esa novela era Sombras de Broadway! Vivo en Barcelona intentaré encontrar tus publicaciones por aqui. Gracias otra vez!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Bear3, por tu comentario. Mis novelas son las siguientes: "Ni un dólar partido por la mitad", "Sombras de BRoadway", "Dale campeón", "ES peligroso escribir de noche", "Noruega te mata" y "Morir en offisde". En esta última reaparece el protagonista de "Sombras de Broadway".

      Eliminar