LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL NO SER
por Sergio Sinay
En una de
mis recientes columnas en La Nación reflexioné sobre la negación de la muerte y
de los límites en nuestra sociedad, nuestro tiempo y nuestra cultura. En respuesta
un lector comentó: “No es para tanto, no da para profundizar tanto”. Y me
pareció que ese comentario sintetiza el espíritu de la época. La levedad, la
resistencia a pensar, la adoración por lo banal, por lo inmediato, la repetición
de ideas ajenas, predigeridas, para no arriesgarse a pensar por cuenta propia,
fuera de la caja, el temor a disentir, la evitación de la frustración y del
dolor (que lo único que consigue es aumentarlos cuando se presentan, ya que son
parte de la vida).
El tema
de mi columna era la resurrección tecnológica, esa aberración por la cual a
través de aplicaciones y otros medios se “resucita” digitalmente a personas
muertas. Cantantes, actores, hijos, cónyuges, padres, madres, etc. y hasta se
clonan perros. La patológica negación del duelo (tan necesario) a nivel
personal y colectivo, según el caso. Una forma de fingir demencia (¿fingir?)
ante lo real e inevitable. La finitud, la muerte, el límite. Negar la muerte es
negar la vida, que resulta valiosa justamente por su finitud. ¿Si la muerte no existe
para que buscar el sentido de la vida? ¿Para qué pensar en qué hacemos con
nuestro paso por este mundo? ¿Para qué cuidar y cuidarnos entre nosotros? ¿Para
qué legar? ¿Para qué honrar? ¿Para quién y para qué sembrar?
“No me
hagas pensar” es una consigna de este tiempo. Este tiempo en el que una
pandilla de psicópatas incendia el mundo y alguien dice “No es para tanto, no
da para profundizar tanto”. Tiempo líquido, trivial, de intrascendencia. Superficial.
“No me hagas pensar, no me despiertes de este sueño narcótico de pantallas y
ruidos”. El gran Milan Kundera escribe en “La insoportable levedad del ser”: “Antes
de que se nos olvide seremos convertidos en kitsch. El kitsch es una estación
de paso entre el ser y el olvido”. Tiempo kitsch. El de la insoportable levedad
del no ser.